Francisco de Angoitia y la fuente de Sasamón: apuntes históricos

Isaac Rilova Pérez

Doctor en Geografía e Historia. UNED

El 20 de febrero de 1843 fue presentado en la Comisión de Obras del Ayuntamiento de Burgos, para su aprobación, el borrador del proyecto de construcción del Teatro Principal y se nombra arquitecto responsable a Francisco de Angoitia, quien lo inicia en el transcurso de ese mismo año de 1843 para concluirlo en 1845. El teatro Principal de Burgos es una muestra de la línea academicista dominante en el reinado de Isable II, denominada por ello, "estilo isabelino". Angoitia fue arquitecto municipal de Burgos hasta el año de 1847, en que renunció por discrepancias económicas con el Ayuntamiento, trasladándose  como titular a Ciudad Real.

Un año antes, en 1842, Francisco de Angoitia había asumido el encargo de levantar la fuente de la plaza mayor de Sasamón. como vamos a ver a continuación.

Fuente de Sasamón

 

Al menos seis generaciones de segisamonenses han acudido a saciar su sed y a acarrear agua para sus casas en la fuente de la plaza mayor desde 1842, fecha grabada en sus piedras, y que corresponde efectivamente al año de su inauguración. Pero, ¿qué conocemos de la historia de esta fuente? Posiblemente nuestros conocimientos eran escasos; conocíamos el año de su contrucción porque aparece de forma explícita en la fuente, pero nada sabíamos de su constructor. Por ello nos hemos animado a desempolvar algunos legajos del Archivo Histórico Provincial de Burgos, con la pretensión de rememorar los momentos iniciales de este Servicio público que ahora cumple 158 años.

Conviene recordar que la Guerra de la Independencia supuso para Sasamón no solo la pérdida irreparable de muchas vidas Y de buena parte de su iglesia parroquial, con el consiguiente saqueo de sus tesoros, sino también el incendio y destrucción de gran parte del caserio en torno a la iglesia, especialmente tras al ataque del 4 de mayo de 1812, a cargo del general Porlier.

 

Dibujo de la Fuente

 

Los años de la posguerra, pues, supusieron para Sasamón un gran esfuerzo de recuperación del patrimonio inmueble destruido, que afectó especialmente a la plaza mayor, gravemente afectada. Una vez rehabilitados los edificios dañados se pensó en sustituir la vieja fuente pública por otra nueva. Y no es de extrañar que para acometer este empeño hubiera necesidad de enajenar fincas municipales (o de propios) para sufragar la nueva.

El nuevo Ayuntamiento constituido a principios de 1842 estaba compuesto por Fermín Báscones, abogado de profesión, como alcalde constitucional, José Valtierra y Benito Gutiérrez como regidores, y Sabas Corral, como síndico procurador. Esta corporación retomo inmediatamente en tema de la construcción de la fuente, esbozado por el equipo saliente, emitiendo un informe, de fecha 7 de enero de ese año, sobre el mal estado del abastecimiento de aguas a la población e incidiendo en la necesidad de acometer la citada obra, firmando como testigos Simón Dueñas, de 62 años, y José Gómez, de 38, y nombrando perito tasador del proceso de enajenación del pateimonio rústico municipal al ex-alcalde y abogado, Eduardo Rilova.

 

Proyecto fuente de Sasamón


En el expcdiente de solicitud, el Consejo argumenta "que se halla consagrado constantemente a mejorar el ramo de la agricultura, única y exclusiva riqueza que posee el pueblo y que son sensibles ante la pérdida de aguas que para sí y para los ganados ha venido ocurriendo por las penosas conducciones que traen el agua desde el páramo de Citores", y proponen como solución levantar una fuente en el centro de la villa, gasto que debería cubrirse con la enajenación de la mitad de las fincas de propios.

Tras la autorización pertinente de la Diputación Provincial, de fecha 4 de marzo, un mes más tarde se procedió a la subasta pública tanto de la obra de la fucnte como de los predios agrícolas seleccionados, y unos días més tarde, el primero de mayo, se ordenó a los compradores de las fincas que hicieran entrega de las cantidades resultantes de la opcración y que recogieran los títulos de propiedad.

Las fincas enajenadas ascendieron a 49, de las cuales las más caras fueron: una de seis fanegas en Celadillas, valorada can 4.600 reales; otra en Zuel, de tres y media fanegas, en 2.000 reales; y una tercera en el mismo término, de cuatro fancgas, vendida en 1.600 reales. Por el contrario, las más baratas resultaron una finca en Carretapia, de una fanega, vendida en 150 reales; otra en Carrecabra, de media fanega, en 100 reales; y una tercera en Carreburgos, de nueve celemines, también en 100 reales.

En cuanto a los compradores hay que destacar tres grupos, en razón a su capacidad económica: Alonso Martínez Santiago adquiere doce fincas en los pagos de Zuel, Puente Nueva, Las Agüeras, Ruyprado, Carrevilladiego, La Sosa, Cauce nuevo y La Liebre, por 16.888 reales de vellón.

Un segundo grupo cornpuesto por Pedro Gutiérrez Cruzado, Rafael Sáez Ordónez, Rafael Rilova, Antonio Ruiz, el presbítero Valerio Ruiz, Juan Herrera, Eduardo Rilova y Clemente Báscones, compra en Carremelgar, Carretapia, Zuel, Las Arenas, Puente Nueva, Carrevilladiego, Gramales y Hornazo, por 6.551 reales. El resto, hasta totalizar los 35.274 reales que se pretende recaudar de la venta de tierras, se halla a cargo de pequeños compradores.


En el pliego de condiciones, fechado el 16 de marzo, van reseñadas las características técnicas de la conducción desde la fuente del Arca hasta la plaza, con fecha tope de finalización de las obras en el mes de agosto.

La obra ha de construirse "según arte" y con la "solidez necesaria", siendo inspeccionada a su conclusion por dos peritos, uno de parte del Ayuntamiento y otro de parte del constructor. El proceso de colocación de canerías y su reforzamiento por donde hubieren de pasar carretas y caballerías es detallado minuciosamente, así como la longitud y el diámetro de los cuatro caños. El pilón de la fuente deberá estar revestido enteramente de mampostería "con mucha cal en forma de talud, con una buena capa de betún de porcelana" y las aguas sobrantes habrán de ser conducidas a un lavadero para el servicio del pueblo.


El presupuesto de la obra, que asciende a 49.634 reales, es firmado el 29 de marzo por el arquitecto Francisco de Angoitia, con planos de Arnáiz, con arreglo a las condiciones reflejadas en el expediente que se sigue:

  • 1° 3.005 varas de cañería sentadas a razón de 12 reales la vara: 36.060 reales. Como la vara de Burgos media 0,8359 metros, los poco más de dos kilómetros y medio de cañería resultantes, serían suficientes para cubrir la distancia desde el Arca hasta la fuente y desde esta al lavadero de la puerta de Villasandino.
  • 2° Por el costo de la fuente con arreglo al plano: 3.000 reales de vellón.
  • 3° Por la cañería y lavadero que deben hacerse con las aguas sobrantes: 3.394, que suma un total de 42.454 reales de vellón.

Es de suponer que los 7.180 reales que faltaban tras la enajenación de la mitad de las fincas municipales puestas a la venta y necesarios para poder costear el presupuesto presentado por Angoitia, correrían a cargo del erario municipal.


La fuente, efectivamente, en cumplimiento del compromiso firmado, entró en funcionamiento a finales del mes de agosto de 1842.

 

 

 

Muy interesante....

... nunca hubiera pensado que una fuente que estamos acostumbrados a ver desde pequeños tuviera una historia tan interesante detrás.

Gracias!